martes, 25 de octubre de 2011

Cura de savia y limón




Hace ya casi 2 semanas que hice la cura de savia y limón.

Llevaba desde hace un tiempo queriendo hacer algo depurativo, algo que me ayudara a limpiar. Muchos me dijeron que yo ya comía sano pero creo que eso no quita que se acumulen toxinas y que venga bien hacer una limpieza.

Así que un día tomé la decisión con la incertidumbre de cómo reaccionaría mi cuerpo, si pasaría mucha hambre, si me cansaría...

Les cuento en qué consiste. Esta cura se hace mediante el ayuno, es decir ausencia total de alimento excepto una bebida hecha a base de agua, sirope de savia, limón y una pizca de cayena.

El primer día estaba muy entusiasmada. No pasé nada de hambre porque me tomaba unos buenos vasos de savia (resumo para no decir, savia y limón ;-) y estaba muy bien de energía.
No me propuse unos días en concreto sino que me dije "voy haciendo el ayuno según me encuentre"

El segundo seguía igual. La sensación de hambre que me venía no me resultaba desagradable como otras veces y puede que sea porque estaba mentalizada, me había propuesto hacer algo y sabía que lo podría hacer.

Dicen que el tercero es el peor pero yo no lo viví así. Puede que pensara más en la comida pero sin ansia, sólo pensando en qué me haría al finalizar la cura.
Precisamente ese día salí con unos amigos que se comieron unas papas fritas y demás cosas ricas-guarris...me llegaba el olor pero no me vi tentada, porque tenía claro por qué estaba haciendo aquello. En realidad sólo son unos días dentro de todo un año, no podía ser tan difícil.


Notaba mi mente más clara, no tenía que pensar en qué comer, ni sentirme pesada por la digestión, ni nada relacionado con la comida, no tenía los bajones de energía que se tienen cuando se come.
¡A ver! a mí me encanta comer, pero me sorprendieron las sensaciones que tuve durante ese tiempo.
Estuve más creativa y con ganas de hacer más cosas.

El 4º tenía menos ganas de comer, incluso de tomar la de savia y bebí menos.

El peor fue el quinto día porque durante el cuarto no le dí los minerales y azúcares suficientes. Me sentí muy débil pero en cuanto empecé a tomar de nuevo la savia, aunque no me apeteciera nada, me recuperé totalmente ¡mágico! jaja.

El sexto día, tal y como dice el libro me tomé dos naranjas, jugos de naranja y la savia. Tiene que ser poco a poco porque darle le golpe algo sólido al cuerpo puede sentar mal.
Ya empecé la transición a la comida sólida porque había limpiado suficiente.

El 7º comí alimentos muy ligeros y masticando mucho.

Durante la semana siguiente no comí nada de huevos, queso o leche para dejar descansar al organismo.


En ningún momento lo pasé mal. Y ahora me encuentro perfectamente. Toda una experiencia.

¿Lo recomiendo? a mí me fue bien, cada cuerpo es distinto no sé cómo reaccionaría cada uno.
Pienso que si se hace con cabeza y siguiendo "las instrucciones" lo más posible es que vaya bien.